jueves, agosto 27, 2009

COMO MAXIMIZAR RENDIMIENTOS

Muchos inversionistas pretenden obtener los mejores rendimientos tomando el menor riesgo, y si esto, además, se puede lograr con amplios niveles de liquidez, sería la fórmula perfecta; sin embargo, en la vida real las cosas no son tan fáciles ni tan simples. Cuando uno pretende tener grandes utilidades debe aceptar altos riesgos. Cuando uno quiere que sus inversiones tengan liquidez inmediata, hablando de inversiones en renta fija, tendrá que sacrificar una buena parte de sus intereses.

Al final, lo que más sirve para obtener ganancias razonables, es lograr una diversificación adecuada, pero lo primero que debería hacer cualquier ahorrador es preguntarse qué es lo que quiere de su dinero, por ejemplo: qué cantidad lo hace sentirse bien para enfrentar imprevistos, qué sería un seguro de vida que cubriera realmente el futuro de la familia, cuánto dinero se debe ahorrar para tener garantizada la educación de los hijos y, por supuesto, cuándo y con cuánto se quiere uno retirar. Estas preguntas son indispensables para saber a qué plazos debe invertir su dinero. Cuando uno no hace estas reflexiones, lo más fácil es tener invertido todo a corto plazo, pero, al hacer eso, se disminuye en forma importante el beneficio de los ahorros y se deja mucho dinero en la mesa.

Todo lo anterior se explica muy fácilmente de la siguiente manera: si queremos tener la máxima liquidez en una inversión segura, podemos comprar cetes de 28 días que emite el gobierno mexicano, su rendimiento bruto al día de hoy es de, más/menos, 4.5%, pero a esa cifra hay que descontarle el impuesto de 0.85% que impone el gobierno, y por lo tanto la tasa neta resulta ser de 3.65 por ciento. A todas luces lo anterior es una pésima inversión, pues la inflación esperada está por arriba de eso. En cambio, si en lugar de comprar o invertir en cetes de 28 días, compramos bonos del gobierno mexicano a diez años de plazo, el beneficio sería de 8.5% que, menos el impuesto, daría 7.65%, cantidad muy superior a la inflación esperada.

La diferencia entre invertir a 28 días o a diez años es de cuatro puntos completos y por ello vale la pena hacer el esfuerzo por irse a largo plazo. Lo mismo sucede en dólares, si se invierte a 30 días en dólares, la ganancia será prácticamente de cero y, si se invierte a diez años, los beneficios llegan a 3.5 por ciento. Retomando la idea con la que empecé, por eso me parece muy importante que antes de decidir cualquier inversión, debemos etiquetar nuestras necesidades y una vez hecho este pequeño análisis sabremos a qué plazos podremos mandar nuestros ahorros y así maximizarlos. Un ejemplo razonable es pensar en un matrimonio de 40 años de edad, con hijos que están por entrar a la universidad. ¿Cuál sería la mejor forma de ahorro? Esta familia debería tener 20% de sus recursos muy líquidos para los imprevistos que se suelen tener en esas edades, destinar otro 25% para poder cubrir las prioridades de educación que requieren los hijos, en este caso, la inversión podría ser de uno a cinco años, destinar otra cuarta parte del patrimonio a largo plazo con fines de incrementar su monto para el retiro, aprovechando los beneficios fiscales. Esta última parte se debe ir a largo plazo porque si el jefe de familia piensa retirarse a los 60/65 años, tiene un amplio horizonte de inversión que es de 20 a 25 años, por ejemplo, no sería temerario destinar ese porcentaje a ser invertido en renta variable; y el último 25% podría ser para consolidar una inversión en bienes raíces, en casa habitación o en un inmueble para renta, de esta manera se lograrán los objetivos, se diversificó el patrimonio y se invirtió en plazos que van de acuerdo a los objetivos de cada quien.


Manuel Somoza, Excelsior

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