Al final de la Consejería de ayer dije que hoy escribiría sobre los mercados, que seguían marchando bien. Y sí, aunque les noto cierto cansancio, no significa que muestren señales claras de una baja importante, si bien suben con menos dinámica a como lo hicieron los días posteriores a la baja, que les llevó cerca de la línea de tendencia de alza, en el nivel de 28 mil puntos.
Más allá de esa menor dinámica, la trayectoria sigue siendo alcista y ordenada, lo que no le hace necesariamente predecible, pero sí da mayor confianza para decidir. Tener una tendencia definida, al alza o a la baja, facilita el trabajo del analista o del inversionista —en mi caso actúo en ambas partes de la cancha, ya sea por cuenta propia o como consejero de terceros— pues la “lectura” de las cosas descansa sobre algo visible, por lo menos en lo que a mí respecta.
¿Qué mantiene a los mercados en esta condición? Es complicado de decir, en especial cuando muchos hablamos de que aún la crisis no está resuelta del todo, que existen riesgos derivados de las medidas de rescate que se continúan aplicando en una buena parte de las economías y que, con todo ello, los números de crecimiento serán magros el año próximo y el empleo parece difícil de recuperarse a los niveles anteriores a la crisis actual.
Quiero pensar que nos referimos a los niveles de principios de 2007 o finales de 2006, pero a modo de ensayo, pienso que el alza se sostiene a partir de algunos temas que no son fáciles de defender porque no son del todo visibles.
Aclaro, antes de continuar con la idea final del párrafo anterior que, como una buena parte de mis decisiones, las tomo a partir de la interpretación gráfica, las razones para ello no necesariamente tienen que ver con los datos y las cifras o las especulaciones sobre tales y cuáles circunstancias, sino con lo que veo, bajo las reglas que el análisis técnico establece, lo que de ninguna manera significa que se pierda de vista al entorno. No trabajo solo, como suelo decir cuando imparto talleres sobre este tema.
A usted le consta, amigo lector, que hay una buena gama de temas que trato en este espacio. Lo hago no sólo por “cumplir” con el lector o con el medio, pero sí porque me interesan, como creo que usted también, y porque me es necesario tener una mejor comprensión de las cosas que conforman los hechos de nuestra vida cotidiana a los que nadie escapa.
Hace muchos años, un jefe que tuve insistía en que dejara de hacer tanto análisis técnico y dedicara más de mis esfuerzos y recursos para el llamado análisis fundamental, más allá de los resultados que se obtenían para los clientes.
A mi pregunta de por qué si los resultados eran buenos, la respuesta fue que era difícil para los vendedores conseguir clientes a partir de “unas rayitas” que no podían explicar. ¡Hágame el favor!
Pero con el paso del tiempo he entendido que la gente sí necesita esa parte racional que le lleve a tomar decisiones en el mercado o en cualquier otra cosa. Es decir, que la acción que se le recomienda, generalmente de compra, representa a una empresa que existe, que produce tales y cuáles bienes o servicios, que opera en determinados mercados, que gana dinero, tiene flujo operativo interesante y una estructura financiera decente.
Así, y en lo general, creo que el alza que vemos se sostiene a partir de bajas tasas de interés, de espacios de recuperación de mercados, de eficiencias que las empresas hacemos en las épocas de crisis, de las cosas que subsisten a pesar de los destrozos y de la liquidez que existe en el mercado, a partir de que muchos decidieron refugiarse en el cash, que durante un rato fue el king, como suelen decir los “clásicos”, o los que repiten el dicho para parecer conocedores. Técnicamente, el mercado es alcista, aunque haya bajas “sanas” de rato en rato. Suerte.
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