El envejecimiento de la sociedad es un desafío actual en los países desarrollados y un desafío inminente en los demás. Hacia el 2030, será un tema mayor en la mayoría de las economías emergentes de hoy y hacia el 2050, serán pocos los países no afectados.
Con una población que envejece, una fuerza laboral que disminuye y costos alarmantes de salud y pensiones, los esfuerzos concertados de los gobiernos, sectores privados y sociedades civiles son indispensables para enfrentar estos problemas.
Estas tendencias demográficas desafían la sustentabilidad de los sistemas provisionales y de salud de reparto, además de los sistemas capitalizados, y existe el riesgo de que puedan socavar el acceso y la calidad.
Esto lo afirma el World Economic Forum (WEF, Foro Económico Mundial) en su informe denominado “La Transformación de las Pensiones y de la Salud en un Mundo que Envejece Rápidamente: Oportunidades y Estrategias de Colaboración”, con el apoyo de la OCDE y Mercer.
Los retos del mañana
Entre las opciones para enfrentar los retos en jubilación y salud, el informe destaca el promover el trabajo para las generaciones mayores.
Para muchas personas, mejor salud en la vejez ahora significa que el empleo productivo es posible y deseable hasta mucho después de los 70 años de edad. La acción coordinada para cambiar las políticas públicas, prácticas comerciales y comportamiento individual pueden promover la posibilidad de empleo de por vida y envejecimiento activo.
El siguiente, es el cambiar la entrega de servicios de salud a un sistema centrado en el paciente, y el proveer de educación financiera y consejos de planificación.
El mejoramiento de la percepción y el entendimiento de las pensiones privadas y los productos de ahorro para la jubilación permiten a las personas tomar decisiones informadas y acciones efectivas para asegurar un ingreso adecuado en la jubilación, contempla el documento.
Nota de Carolina Ruíz (El Economista)
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