viernes, noviembre 13, 2009

Nuestras inversiones dependen de la etapa en que vivimos...

El fondo de emergencias y el de jubilación se pueden conformar con sólo 20% del ingreso, 10% para cada objetivo

La etapa de vida en la cual nos encontramos, así como las necesidades que surgen de ella, influye de manera determinante en la forma como debemos invertir nuestro dinero.

A continuación enunciamos algunas de estas etapas de vida, así como algunos ejemplos de las decisiones de inversión que podríamos, o no, tomar en esos momentos:

1- Estudiantil. En esta etapa pocas veces nos surge la necesidad de ahorrar, a menos que tengamos que hacerlo para obtener un bien, como un automóvil o un reproductor de música, por ejemplo.

Sin embargo, es muy importante que desde este momento nos empecemos a formar una disciplina de ahorro, independientemente de las necesidades que tengamos.

Una forma de hacerlo, consiste en separar 10% de lo que recibimos y guardarlo en una alcancía o en una cartera dentro de un cajón.

Con el tiempo, veremos que hemos logrado una suma respetable.

2- Laboral. Cuando salimos de la universidad y encontramos nuestro primer trabajo. En esta etapa es muy importante hacer dos cosas:

a) Comenzar a construir nuestro fondo para emergencias.

b) Comenzar a establecer nuestro propio fondo para el retiro con contribuciones mensuales, no importa qué tan pequeñas sean, para formarnos el hábito de hacerlo.

Esto es primordial en esta etapa: mientras más pronto lo hagamos más disciplina tendremos, ya que estaremos siempre acostumbrados a esto y a no disponer, por ningún motivo, de esta parte de nuestro ingreso.

Si nuestro salario lo permite, es bueno destinar 10% del mismo a cada objetivo, 20% en total para lograrlo.

Si no es posible, entonces por lo menos destinar la décima parte a ambos objetivos: 5% para el primero, hasta que tengamos un fondo para emergencias que cubra entre tres y seis meses de nuestro gasto neto mensual y 5% para el segundo.

3- Ascenso. Cuando obtenemos nuestra primera promoción o incremento sustancial en el salario, por arriba de la inflación. En este momento es importante no perder la cabeza y continuar invirtiendo para los dos objetivos anteriormente indicados.

El excedente lo podemos invertir para un tercer objetivo: ahorrar para comprarnos un coche o para el enganche de un departamento. Es importante que no gastemos el excedente en incrementar sustancialmente nuestro gasto, nuestro nivel de vida.

Aún no es tiempo: la paciencia premia y lo hace en grande.

4- Matrimonio. Cuando tenemos planes de boda.

Esto en sí mismo se convierte en un objetivo de inversión.

Es importante hablar con nuestra pareja, definir bien ese objetivo.

¿Qué tipo de boda queremos, cuánto cuesta, en cuánto tiempo queremos casarnos?, etcétera.

Luego, en conjunto hay que determinar cuánto puede contribuir cada quién a ese objetivo.

Es importante recordar guardar un capital para comenzar la vida conjunta con dinero y no gastar todo en la fiesta o la luna de miel.

5- Procrear. Cuando queremos tener un hijo. Cuando tomamos esta decisión, es importante modificar nuestro gasto desde antes de intentar la concepción: comenzar a separar el dinero que tendríamos que usar para pañales, alimentos, etcétera, desde que lo planeamos.

De esta forma el impacto no será tan fuerte. Al momento de que el pequeño nazca, es importante pensar en garantizar su educación a través de un seguro o de un plan de ahorro e inversión establecido para tal efecto, complementado desde luego con un seguro de vida para proteger los objetivos de nuestra familia hacia mediano plazo.

6- Desempleo. Un cambio en nuestra situación laboral. Si la empresa en la que laboramos decide prescindir de nuestros servicios, en ese momento es muy importante hacer un cambio en nuestro presupuesto y reducir al mínimo nuestros gastos discrecionales. Paremos todas las contribuciones mensuales a nuestro ahorro para el retiro, recortemos cosas como televisión satelital, comidas en restaurantes, etcétera.

Lamentablemente, en México no es fácil encontrar un trabajo similar al que teníamos y puede que tengamos que vivir más tiempo con nuestra liquidación del que pensábamos.

Un buen fondo para emergencias puede sernos muy útil en esta situación, ya que si tenemos dinero suficiente quizá podríamos invertir parte de nuestra liquidación en un negocio propio, por ejemplo, o invertir y ganar rendimientos.

7- Prejubilación. Cuando estamos cercanos a nuestro retiro, es importante ver las opciones que tenemos (seguridad social, por ejemplo) y revisar nuestro portafolio de inversión para asegurarnos que el perfil de riesgo del mismo es acorde con nuestra etapa de vida (reducir el riesgo de nuestro portafolio).

Planee para un retiro prolongado

En nuestro retiro debemos ver los fondos con los que disponemos, nuestra expectativa de vida (conviene ser muy conservador en este sentido) y hacer un plan de gasto que nos permita contar con recursos suficientes por el resto de nuestra vida y la de nuestra pareja.

Es importante que nuestra expectativa de vida al momento de retirarnos puede superar los 20 años, por lo cual una parte del dinero que juntamos para ese momento puede ser invertido a largo plazo.

Con responsabilidad y conocimiento de causa, durante el retiro puede ser conveniente mantener una pequeña parte de nuestro portafolio en Bolsa.

Por Joan Lanzagorta (El Economista)

No hay comentarios.: