Dicen que la edad está en el interior... pero este concepto tan romántico desaparece cuando uno habla de cómo construir un plan de pensiones que sea rentable. Con 35 años uno puede asumir riesgo e invertir en renta variable, pero a medida que se apagan las velas conviene empezar a fijarse en activos más seguros
Dicen que la edad no importa. Que una persona puede tener 80 años y seguir siendo joven de espíritu. Sin embargo, si bien es cierto que en la sociedad hay gente muy joven que vive como un anciano y gente muy mayor que disfruta de la vida como un niño, en lo referente a los planes de pensiones no caben estas leyes de vida alternativas.
No es lo mismo contratar un plan de pensiones cuando uno tiene 35 años (es la edad a la que se recomienda empezar a ahorrar para la jubilación), que hacerlo con 55 años, con el retiro a la vuelta de la esquina. Y es que puede que con un horizonte de jubilación superior a los 20 años, a uno no le importe perder algo de rentabilidad un año concreto, pero cuando el horizonte está a menos de cinco años, una rentabilidad negativa sí suele caer como un jarro de agua fría.
Si ha puesto en las últimas semanas la televisión, ha escuchado la radio o ha acudido a su oficina bancaria, se habrá dado cuenta de que los anuncios de planes de pensiones se han convertido en los reyes de cada casa. No en vano, desde Barclays calculan que el 70 por ciento de las aportaciones a planes de pensiones se concentra en los meses de noviembre y diciembre.
Dos son las razones. Por una parte, está el hecho de que es a final de año cuando los inversores calculan lo que deberán aportar a planes de pensiones para reducir su factura fiscal. Al fin y al cabo, ésta es su principal, y según los expertos, casi única ventaja, ya que permiten deducir hasta 10.000 euros la base imponible. Pero por otro, están los caballos regalados. Es decir, las bonificaciones, tanto en efectivo como en especies, que siempre se incluyen en la campaña de planes de pensiones que hacen las entidades en el último trimestre del año. Y, a diferencia de los equinos, sí hay que mirarles el diente.
"Nunca debemos seleccionar un plan en función del regalo. Es mucho más beneficioso acumular rentabilidad para el ahorro fijándonos en la flexibilidad del plan que le permita adecuarse al contexto de mercado, las comisiones, la experiencia de la gestora y la distribución de activos", afirma Ricardo Sánchez-Seco, gestor de inversiones de Gestiohna.
De todas las claves que da este experto, la asignación de activos es, sin duda, la más importante de cara a optimizar el ahorro. Y esta asignación no ha de ser nunca estática. Es decir, uno no puede contratar un plan de pensiones y olvidarse de él hasta que se jubile. "Los partícipes deben ser conscientes de que, además de la deducción fiscal por invertir en planes, están adquiriendo un producto financiero y han de seguirlo como a cualquier otra inversión y, si no muestra un resultado acorde con lo esperado, buscar otra alternativa", afirma Ángel de Molina, analista de Tressis.
Y es que, a diferencia de lo que sucede con los inversores de fondos, los que invierten en planes de pensiones no son conscientes de que aquí los traspasos también están exentos de tributación.
Queda mucho para retirarse
¿Se tiraría en paracaídas o haría cualquier deporte de riesgo con 60 años? ¿Y con 35? Al igual que un corazón no puede soportar los mismos riesgos en los 30 años que con 60 años, el corazón de un inversor tampoco puede asumir las mismas emociones con una edad que con otra. "Cuanto más largo sea el horizonte de la jubilación, mayor proporción de renta variable podrá haber en la cartera y este porcentaje debería ir reponderándose a medida que se van cumpliendo años, hasta llegar a una cartera de renta fija en los momentos más cercanos a la jubilación", asegura Victoria Torre, responsable de producto de Self Bank.
Eso sí, si el horizonte de jubilación es importante, no lo es menos el contexto de mercado. A juzgar por las recomendaciones de carteras que dan los expertos, éste sí puede ser un buen año para que los que quieran empezar a fabricar una cartera de planes de pensiones comiencen por los fondos de renta variable. "No vemos valor en la renta fija y el entorno macro y la valoración es favorable para la renta variable internacional", asegura Enrique Borrajeros, de Abante.
De media, los expertos consultados recomiendan destinar un 85 por ciento de la cartera a este tipo de activos. Un porcentaje que se puede mantener, salvo que el mercado indique lo contrario, hasta los 45 años. Una vez decidido en qué se quiere invertir, el siguiente paso sería dónde hacerlo.
En España, se comercializan, según los datos de Morningstar, 123 planes de pensiones, que invierten en bolsa, pero sólo 37 tienen al menos diez años de duración. De éstos, sólo diez logran ganar más que la inflación (33 por ciento desde 1999) en los últimos diez años.
Entre ellos están Merchbanc Global, Renta 4 Acciones y Citiplan de Pensiones, con rentabilidades acumuladas del 70 al 64 por ciento. Además, dos buenas noticias. Los dos últimos están en promoción. Citi premia las aportaciones o traspasos con un depósito al 5 por ciento TAE o con una bonificación en efectivo del 1 por ciento de lo traspasado; y Renta 4 regala acciones a los que aporten o traspasen su plan a la gestora.
Mayor control
A medida que se van apagando velas, conviene ir reduciendo el porcentaje de renta variable en la cartera en aras de aumentarlo en la renta fija. De media, los expertos recomiendan destinar del 66 al 55 por ciento del patrimonio a la bolsa y del 25 al 33 por ciento a la deuda. De esta manera, los planes mixtos, al principio de renta variable (70 por ciento de renta variable y 30 por ciento en renta fija) y luego de renta fija (30 por ciento de renta variable y 70 por ciento en renta fija), son el mejor vehículo para canalizar el ahorro a largo plazo a partir de los 45 años .
Además, su componente defensivo les ha permitido sortear con cierta soltura los vaivenes a los que se enfrentaron las bolsas durante el año pasado.
La oferta en España asciende a 419 planes de pensiones. De éstos, más de la mitad cuentan con al menos diez años de vida, aunque sólo 15 baten a la inflación en los últimos diez años. Los más rentables hasta la fecha son Bestinver Ahorro, Fonditel y Planfiatc 5 Individual, con ganancias acumuladas del 124, 122 y 65 por ciento, respectivamente.
Recta final
Imagine que le quedan sólo un par de años para retirarse y estalla una crisis bursátil como la del año pasado, que le hace perder más del 30 por ciento, porque en ese momento tenía todo su plan de pensiones invertido en renta variable. Si se siente identificado con este caso, es porque o bien le han asesorado mal o bien no ha prestado la atención suficiente a su plan de pensiones. "A partir de los 55 años la exposición a renta variable ha de tener un peso testimonial, ya que se acerca la fase en la que dispondremos de nuestros ahorros", afirman en Tressis. De hecho, los expertos consultados por elEconomista recomiendan que cuando uno tiene 55 años, no destine más del 40 por ciento a la bolsa. Una cantidad que, en todo caso, habría que reducir hasta el 10 por ciento, como mucho, una vez cumplidos los 60 años, a no ser que el perfil del inversor sea arriesgado o que no dependa sólo del plan de pensiones para vivir una vez se jubile.
En todo caso, el inversor ha de saber que, además de los planes de renta fija, hay otras alternativas igual de poco arriesgadas y de rentables. Y es que, si bien los PPA (Planes de Previsión Asegurados) o los PIAS (Planes Individuales de Ahorro Sistemático) no son competencia de los planes de pensiones más arriesgados (como mucho ambos productos dan rentabilidades del 5 por ciento), sí pueden serlo de los de renta fija, sobre todo, en el caso de los PIAS, si uno piensa en rescatar el plan de pensiones en forma de renta vitalicia, ya que parte de los rendimientos están exentos de tributación.
En todos los casos, además de los activos que compondrán la cartera a largo plazo, los analistas recomiendan fijarse también en las comisiones que soportan los planes de pensiones. Sobre todo porque si son elevadas, y al tratarse de un ahorro a largo plazo, pueden comerse una parte sustancial de las ganancias. Unas pistas. De media los planes de bolsa cobran un gasto de gestión del 1,69 por ciento; los mixtos de renta variable, un 1,59 por ciento; los mixtos de renta fija, un 1,50 por ciento; los de renta fija a corto plazo, un 1,12 por ciento y los garantizados, un 1,28 por ciento. Si su gestor le cobra más, quizá convenga estudiar si ese gasto extra se justifica con una mayor rentabilidad. O no
domingo, noviembre 15, 2009
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Esta noticia fue publicada en El Economista
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